
SARAMPIÓN: ¿Qué debemos saber y cómo prevenirlo?
En marzo del año en curso, la Secretaría de Salud emitió un comunicado sobre el incremento de casos de sarampión provenientes de Texas. Ante este panorama, la vacunación se posiciona como la mejor herramienta para prevenir esta enfermedad, que puede tener graves consecuencias, especialmente en los más pequeños.

¿Qué es el sarampión?
Es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede complicarse. Aunque puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en la infancia. En los últimos años, la baja cobertura de vacunación ha provocado un aumento significativo de casos en todo el mundo, con una mayor incidencia en bebés menores de un año.
¿Cuáles son sus síntomas?
Los síntomas del sarampión suelen aparecer entre 10 y 14 días después del contacto con el virus. Entre los principales signos están:
- Fiebre alta
- Tos
- Mucosidad
- Ojos enrojecidos
- Erupción en la piel (comienza en la cara y se extiende por el cuerpo hasta descamarse)
Además, pueden aparecer las llamadas manchas de Koplik, pequeñas manchas blancas características en la parte interna de las mejillas.
¿Qué complicaciones puede tener?
El sarampión no es una enfermedad menor. Puede causar complicaciones graves como:
- Otitis
- Neumonía
- Diarrea
- Ceguera
- Afecciones cerebrales (como encefalitis aguda)
En 1 de cada 1,000 casos, esta inflamación cerebral puede dejar secuelas neurológicas severas. Las personas con defensas bajas o desnutrición tienen un mayor riesgo de presentar complicaciones fatales.
¿Cómo se transmite?
El virus del sarampión es tan contagioso que puede transmitirse desde cuatro días antes de la aparición de la erupción y hasta cuatro días después.
- Se propaga por gotitas respiratorias al toser, estornudar o incluso hablar.
- También puede transmitirse al tocar superficies contaminadas, donde el virus puede sobrevivir hasta dos horas.
¿Existe tratamiento?
Al tratarse de una infección viral, no hay un tratamiento específico. El manejo médico se centra en aliviar los síntomas y prevenir complicaciones, pero no cura la enfermedad.
¿Cómo prevenirlo?
La importancia de la vacunación
La vacunación es la medida más efectiva y segura para prevenir el sarampión. En México, la vacuna triple viral (SRP) protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, y está disponible de manera gratuita en centros de salud públicos.
- Primera dosis: a los 12 meses
- Refuerzo: a los 6 años

Para niños menores de 9 años, adolescentes y adultos entre 11 y 39 años que no hayan sido vacunados, se recomienda la vacuna doble viral (SR).
La alta cobertura vacunal no solo protege al niño, sino que también ayuda a evitar brotes y proteger a toda la comunidad.
Di adiós a las estrías antes de que aparezcan: Guía práctica para futuras mamás
La mejor arma contra las estrías es, sin duda, la prevención. Por eso, hoy te compartimos los cuidados clave para reforzar tu piel y ayudarla a “resistir” los cambios físicos y hormonales del embarazo.

¿Qué son las estrías?
Las estrías son uno de los problemas estéticos más comunes durante el embarazo, afectando a 7 de cada 10 futuras mamás. Se originan por una ruptura visible de las fibras del tejido conectivo de la piel, resultado de la pérdida de elasticidad.
Suelen aparecer como líneas de color rojo violáceo, que con el tiempo se aclaran y adquieren un tono perlado.
¿Dónde suelen aparecer?
Durante el embarazo, la piel se somete a tensiones intensas, especialmente en:
- Abdomen
- Muslos
- Caderas
- Pecho
Estas zonas aumentan de volumen, especialmente a partir del tercer trimestre, lo que incrementa el riesgo de estrías. Cuanto más peso se gane, mayor será la presión sobre la piel.
Factores de riesgo a tomar en cuenta
Varios factores pueden aumentar la probabilidad de que aparezcan estrías:
- Genética y predisposición familiar
- Cambios hormonales
- Dietas drásticas o desequilibradas
- Vida sedentaria
- Tratamientos prolongados con corticoides
Sin embargo, el mayor periodo de riesgo es durante el embarazo, especialmente entre el sexto y octavo mes, cuando la piel se estira rápidamente.

Hidratación: tu mejor aliada
Prevenir las estrías no solo es posible, sino recomendable. La clave está en mantener una hidratación constante y profunda con productos específicos.
Lo ideal es aplicar diariamente cremas o aceites antiestrías que contengan activos como:
- Colágeno
- Ácido hialurónico
- Elastina
- Vitamina E
- Aceites vegetales (almendra, rosa mosqueta, jojoba, karité, oliva, coco, entre otros)
Estos ingredientes ayudan a fortalecer la piel, mejorar su elasticidad y prevenir la aparición de marcas.
¿Por qué mi bebé no duerme como antes?
Todo lo que debes saber sobre las regresiones del sueño
Las regresiones del sueño son un desafío común (y frustrante) para muchas familias. Esos momentos en los que tu bebé, que ya dormía bien, comienza a despertarse varias veces por la noche pueden generar confusión, preocupación y agotamiento.
Pero antes de entrar en pánico, es importante saber que estas interrupciones son una parte normal del desarrollo del bebé. Identificar sus causas, conocer sus señales y tener herramientas para enfrentarlas puede hacer una gran diferencia.

¿Qué es una regresión del sueño?
Las regresiones del sueño ocurren cuando un bebé que dormía de manera estable empieza a tener despertares frecuentes, dificultad para conciliar el sueño o cambios en sus siestas. Aunque pueden ser agotadoras, estas etapas son temporales y generalmente duran entre dos y seis semanas.
¿Cuáles son sus causas?
Las regresiones están asociadas a distintos factores del desarrollo, como:
- Cambios en las rutinas o el entorno.
- Ansiedad por separación.
- Desarrollo físico (como gatear o caminar).
- Hitos cognitivos (hablar, explorar, comprender).
- Brotes de crecimiento.
Estas etapas marcan avances importantes, aunque conlleven noches difíciles.
¿Cómo saber si tu bebé está pasando por una regresión?
Algunas señales clave son:
- Despertares nocturnos más frecuentes.
- Dificultad para dormir aunque esté cansado.
- Cambios en sus siestas habituales.
- Irritabilidad o cambios de humor durante el día.
Llevar un registro de los hábitos de sueño puede ayudarte a identificar patrones y entender mejor lo que está ocurriendo.

¿Cuándo suelen ocurrir las regresiones del sueño?
Aquí te dejamos una guía por edades:
- A los 4 meses: El ciclo del sueño se transforma y el bebé pasa más tiempo en sueño ligero.
- A los 8 meses: Se vincula con el desarrollo motor (gateo, ponerse de pie) y la ansiedad por separación.
- A los 12 meses: Es influida por hitos como caminar y hablar.
- A los 18 meses: Se relaciona con el desarrollo emocional y mayor necesidad de independencia.
- A los 24 meses: Ocurre por el desarrollo del lenguaje y la comprensión del entorno.
¿Qué pueden hacer los padres?
Aquí algunos consejos prácticos:
1. Mantener la rutina: Horarios consistentes ayudan al bebé a sentirse seguro.
2. Ofrecer consuelo: LAs caricias y palabras suaves pueden calmarlo.
3. Ser flexible: Ajusta los horarios según sus nuevas necesidades.
4. Pedir apoyo: Habla con otros padres o profesionales si te sientes abrumado.

Las regresiones del sueño pueden parecer un retroceso, pero en realidad son una señal de que tu bebé está creciendo y desarrollándose. Con paciencia, apoyo y un enfoque flexible, estas etapas pasarán… y volverán las noches tranquilas.
Video: El eructo del bebé,
cómo provocarlos de forma correcta
¿Tu bebé no eructa y no sabes qué hacer? Aprende cómo ayudarlo sin estrés. ¡Da play al video!
5 beneficios que aporta
hacer ejercicio físico durante el embarazo

- Previene la hipertensión y la diabetes gestacional.
- Combate la depresión pre y posparto.
- Mejora las condiciones del parto.
- Promueve el bienestar emocional.
- Beneficia al desarrollo del feto.
¿Cómo trabajar la mente para el bienestar del futuro bebé?

El bienestar del bebé comienza en la mente de la futura mamá. Mantener pensamientos positivos y reducir el estrés favorece su desarrollo. Aquí algunos tips clave:
- Respira y relájate: La meditación y la respiración profunda reducen la ansiedad.
- Visualiza momentos felices: Imaginar experiencias con tu bebé refuerza el vínculo.
- Habla con amor: Usa afirmaciones positivas sobre ti y tu maternidad.
- Descansa bien: Un sueño reparador equilibra tus emociones.
- Rodéate de calma: Busca entornos y personas que te transmitan paz.
Una mente tranquila es el mejor regalo para tu bebé desde el vientre.
Alimentación Complementaria
La leche sigue siendo esencial, pero… ¡Es hora de explorar nuevos alimentos!
Hasta los seis meses, la leche materna o de fórmula debe ser el único alimento del bebé. A partir de esta edad, se pueden introducir nuevos alimentos para complementar la leche, ayudando a cubrir sus necesidades nutricionales en esta etapa de crecimiento acelerado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y su continuación (materna o de fórmula) hasta los dos años o más, junto con una alimentación complementaria adecuada. En caso de no poder amamantar, se pueden utilizar fórmulas infantiles adaptadas, diseñadas para imitar la composición de la leche materna y cubrir los requerimientos del bebé.

¿Qué leche es adecuada después de los 6 meses?
Las fórmulas de continuación están diseñadas para bebés mayores de seis meses. Están enriquecidas con minerales como hierro y calcio, así como vitaminas y ácidos grasos esenciales. Además, se digieren con facilidad, favoreciendo el desarrollo saludable del bebé.
¿Cuándo y cómo introducir nuevos alimentos?
A partir de los seis meses, se recomienda introducir alimentos sólidos para complementar la leche. A diferencia de antiguas indicaciones, ahora no es necesario seguir un orden estricto. Se puede ofrecer una dieta variada desde el inicio, respetando siempre el ritmo de cada bebé.
Los expertos sugieren que un bebé de seis meses puede consumir:
- Cereales
- Frutas y verduras
- Legumbres
- Carnes
- Pescado y huevo (aunque son potencialmente alergénicos, no se recomienda retrasar su introducción).
También se puede comenzar con alimentos que contengan gluten, introduciéndolos gradualmente.


Consejos prácticos para iniciar la alimentación complementaria
- Empieza con pequeñas cantidades y aumenta progresivamente.
- Ofrece alimentos triturados o rallados al inicio, para facilitar la deglución.
- Con el tiempo, introduce texturas más sólidas y trocitos que pueda morder o chupar.
- Presenta un solo alimento a la vez y espera unos días antes de probar con otro.
- Si lo rechaza, no te rindas: pueden ser necesarios varios intentos.
- No fuerces al bebé a comer; respeta sus señales de hambre y saciedad.
Lácteos, proteínas y alimentos a evitar
La fuente principal de lácteos debe seguir siendo la leche materna o fórmula. Sin embargo, se pueden incluir yogures y quesos adaptados a su edad.
Evita un consumo excesivo de proteínas, ya que puede estar relacionado con obesidad infantil. Las proteínas deben representar entre 12 y 15% de la dieta, provenientes tanto de fuentes animales como vegetales (por ejemplo, legumbres).
– No añadas azúcar ni sal a sus comidas.
– Evita productos procesados, embutidos o bollería.
– El bebé debe descubrir el sabor natural de los alimentos.
¿Cuánta leche necesita tu bebé después de los 6 meses? La clave para una nutrición equilibrada
A partir de los 6 meses, la leche materna sigue siendo la principal fuente de nutrición para el bebé, aunque se complementa con la introducción de alimentos sólidos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener la lactancia materna junto con una alimentación complementaria adecuada hasta al menos los 2 años. En esta etapa, un bebé suele consumir entre 700 y 900 ml de leche materna al día, distribuida en varias tomas. Si se combina con fórmula (lactancia mixta), la cantidad puede ajustarse según las necesidades del bebé, asegurando que reciba los nutrientes esenciales para su desarrollo.

En la lactancia mixta, los bebés pueden tomar alrededor de 500 a 700 ml de leche de fórmula al día, dependiendo de cuánto sigan alimentándose del pecho materno. Es importante que los padres observen las señales de hambre y saciedad del bebé, ya que cada pequeño tiene requerimientos distintos. La alimentación complementaria no debe reemplazar la leche de inmediato, sino introducirse gradualmente con alimentos ricos en hierro y otros nutrientes esenciales. Consultar al pediatra permitirá ajustar las cantidades según el crecimiento y las necesidades específicas del bebé.
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